HEALTH

¿Apnea del sueño? La máquina de CPAP podría no ser la respuesta

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Una máquina para CPAP por lo regular es la primera opción de tratamiento para la apnea del sueño. Uno de los componentes es un motor que emite aire presurizado a través de un tubo unido a una máscara que cubre la nariz, o la nariz y la boca. Este equipo mantiene desbloqueadas las vías aéreas. Algunas máquinas pueden hacer ajustes automáticos en la presión para compensar cambios en la posición durante el sueño; otras solo tienen ajuste manual. La sección que se coloca en el rostro varía, pero todas las versiones tienen cintas ajustables para lograr el empalme adecuado. Los modelos más recientes tienen la opción de producir aire caliente o húmedo, según la preferencia del paciente, y además hay modelos pequeños para los viajes.

Pero muchos pacientes dicen que dormir con un protector bucal es menos incómodo o desagradable que usar una máquina CPAP. El término técnico para estos aparatos es dispositivos de avance mandibular, llamados así porque empujan la mandíbula inferior hacia adelante, lo que en la mayoría de las personas ayuda a mantener abiertas las vías respiratorias. Hay muchas variaciones de estos dispositivos disponibles en las farmacias, pero un dentista puede diseñar un dispositivo personalizado más eficaz y modificarlo o ajustarlo cuando sea necesario. Todos los pacientes del estudio volvieron a ser examinados después de la primera adaptación y la mayoría necesitó ajustes durante un período de dos a cuatro semanas.

“Recomendamos un dispositivo personalizado que sea fabricado por un dentista”, dijo Benjamin. “Y debería volver a hacerse la prueba para ver qué tan bien está funcionando. Hay una mejora subjetiva y objetiva de la que se debe realizar un seguimiento”.

Sin embargo, a algunas personas no les funcionan ni la CPAP ni los aparatos dentales, ya sea porque no pueden utilizarlos con constancia o de manera correcta, o bien porque estos dispositivos no resuelven el problema aunque los utilicen como es debido. Este tipo de pacientes pueden optar por toda una variedad de procedimientos quirúrgicos efectivos.

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El más común es la cirugía de tejido blando, que consiste en modificar o extraer tejido del fondo de la boca. Dependiendo de la estructura y distribución de los músculos bucales, el cirujano puede retirar el velo del paladar y la úvula, extraer las amígdalas, cortar exceso de tejido con un instrumento caliente, enderezar el septo nasal si está desviado o cambiar la posición de los músculos de la lengua, en todos los casos con el propósito de mejorar el flujo en las vías respiratorias.

También existen cirugías de tejido óseo cuyo objetivo es mover la mandíbula hacia el frente y, al elongarla, abrir más espacio para la respiración. Este tipo de procedimiento requiere un periodo de recuperación prolongado.

En 2014, la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos autorizó el uso de un dispositivo de servoventilación adaptativa. Se trata de un aparato pequeño que se implanta bajo la piel como un marcapasos cardiaco. Gracias a dos cables eléctricos, percibe el patrón de respiración y estimula el nervio encargado de controlar la lengua para que la mueva y permita el paso del aire sin obstrucciones. El procedimiento ambulatorio para colocar el implante se realiza en un par de horas.



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